Toro

Toro

El carácter y el cuerpo son las características principales de los vinos de la DO Toro.

La DO Toro, aprobada en el año 1987, acoge 15 municipios en la cuenca del rio Duero, repartidos entre las provincias de Zamora y Valladolid. En estas tierras, la viticultura ya viene por tradición desde los asentamientos romanos. En la actualidad, los viñedos se encuentran repartidos entre los 620m y los 750m de altitud.

Es una región árida y está sometida a las características de un clima continental con influencias atlánticas. Padece inviernos muy crudos pero a la vez goza de una elevada insolación, de alrededor de 2800h/año. Tiene una media anual de precipitaciones de 400mm, y media de temperatura entre 12ºC-13ºC.

Los suelos de la Denominación de Origen Toro están formados por sedimentos de areniscas, arcillas y conglomerados de calizas. En superficie los suelos son pardo-calizos sobre material no consolidado.

La variedad autóctona es la Tinta de Toro, que con la Garnacha o Tinto Aragonés son las dos tintas aceptadas por la denominación. Las variedades blancas aceptadas son la Verdejo, implantada en la zona por los mozárabes, y la Malvasía.

Los vinos tintos de Toro están elaborados principalmente con la variedad Tinta de Toro. Son vinos recios, con cuerpo y de grado alcohólico, afrutados de jóvenes, adquieren con la crianza en roble finura de color, complejidad en aromas y suavidad en boca.

Los vinos blancos de Toro están elaborados con Malvasía completada con la Verdejo, o bien son vinos blancos monovarietales de la Verdejo.









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